IGLESIA PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS

La iglesia y el baluarte de las Angustias, edificaciones que remontan su construcción al siglo XVI, situados en un altozano desde el que se divisa la desembocadura del río Guadiana y la frontera con Portugal, conforman un conjunto patrimonial religioso-defensivo, levantado como consecuencia de la expansión de la ciudad de Ayamonte hacia la ribera y de la necesidad de defensa de la misma ante los ataques piráticos y la proximidad de Portugal.

DATOS HISTORICOS

La iglesia de las Angustias, dedicada a la Virgen de las Angustias, es un imponente edificio mudéjar de la primera mitad del siglo XVI, que se erigió como una nueva parroquia en la parte baja del casco urbano, situada en el que era el nuevo y mercantil barrio de la Ribera. Su auge cobro fuerza como consecuencia del aumento de la población, el asentamiento decidido de la misma en la ribera del río y la distancia, ya considerable, a la que quedaba la iglesia del Salvador (Ayamonte)|parroquia matriz de El Salvador, en la Villa. El conjunto ha permanecido indisolublemente unido y relacionado desde sus orígenes constructivos. El baluarte parece que fue erigido para defensa del templo y de la ciudad, aunque al dejar de desempeñar funciones de defensa sirvió para distintos usos que ocultaron su fisonomía primitiva, hasta que fue restaurado y liberado en gran parte de edificaciones adyacentes en 1999. Ambos bienes conforman un conjunto que por su naturaleza y fisonomía goza de relevantes valores históricos y artísticos que los hacen merecedores de su inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bienes de Interés Cultural.

VALORES

Destaca el gran valor del artesonado mudéjar de la capilla mayor, del siglo XVI y uno de los más bellos de la provincia de Huelva, y el retablo mayor, de traza diseñada por Matías Fernández Cardoso y realizado el primer cuerpo del retablo por Matías Fernández Cardoso y el resto por el maestro ensamblador de Sanlúcar de Barrameda Andrés Díaz.

PLANTA BASILICAL

La iglesia tiene planta basilical, de tres naves de cinco tramos y testero plano, separadas mediante vanos de medio punto enmarcados por alfiz, que apean en pilares rectangulares de ángulos achaflanados. La nave central, más alta y ancha que las laterales, está cubierta con armadura de par y nudillo, de tres paños y dos vertientes, sin limas, mientras que las laterales son de colgadizo. El harneruelo se encuentra decorado por tres bandas de lacería, a base de peinazos, distribuidas en los extremos y en la zona central. Contrarresta el empuje de la techumbre once pares de tirantes dobles, distribuidos regularmente, que alternan la decoración; en unos con lazo central de ocho, y otros forman estrellas de diez.

NAVE CENTRAL

La nave central, tras elegante arco triunfal del siglo XVII, queda encabezada por el presbiterio. El citado arco descansa sobre capiteles clásicos y está decorada por profusa decoración. Se enriquece con un bocel con ovas y el intradós con casetones que enmarcan sendas rosas. En la zona superior muestra tres emblemas con cimeras, entre elementos vegetales y guirnaldas de flores y frutos. En el centro, en el interior de una cartela, se encuentra el corazón de María y en las enjutas figuran a la izquierda las armas de Guzmán y a la derecha las de Zúñiga y Sotomayor.

CAPILLA MAYOR

 La iglesia alberga en su capilla mayor a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, titular del templo y patrona de Ayamonte desde el 11 de enero de 1756, en agradecimiento por haber intercedido en los escasos daños sufridos en la población con el terremoto de Lisboa de 1 de noviembre del año anterior. Ésta es una imagen de gran devoción entre los ayamontinos. También recibe culto San Diego de Alcalá, escultura en madera policromada, obra de Juan Martínez Montañés, copatrono de la ciudad junto con la Virgen de las Angustias y San José. El templo adquiere un enorme protagonismo durante la Semana Santa ayamontina, pues desde ella hacen estación de penitencia cuatro de las nueve hermandades que procesionan por las calles de la ciudad. La capilla mayor, separada del buque de la iglesia mediante gradas, es de planta ligeramente rectangular y está cubierta con armadura ochavada sobre pechinas. Presenta el arrocabe compuesto por dos frisos, solera y estribo, cuyo único tema decorativo, casetones centrados por rosetas, invade hasta los cuadrantes. La armadura, apeinazada, presenta labor de lacería. Pequeñas variantes distinguen el almizate de los ocho faldones. El harneruelo ostenta ruedas de ocho alfardones y los paños de diez forman en los vértices estrellas de cinco puntas. En la cubierta totalmente policromada se combina el encintado mudéjar con los casetones renacentistas, disposición de elementos ornamentales frecuentes en la fecha en que se cubrió el templo, en la segunda década del siglo XVII. Las pechinas, en forma de triángulos planos, se resuelven con ruedas de dieciséis, incompletas, que desculatan en el centro en una rueda de ocho.

Cubre el testero de la capilla mayor el retablo renacentista con tendencia protobarroca, contratado en 1644 por Matías Fernández Cardoso, quien ejecutó el primer cuerpo. En 1652 el maestro ensamblador Andrés Díaz continuó el retablo siguiendo las mismas trazas que Fernández Cardoso. Posteriormente, en 1690 el dorado se llevó a cabo por el maestro dorador Antonio Gallardo, una vez que el escultor Domingo de la Torre repuso algunas piezas que aún faltaban. Consta de tres cuerpos superpuestos, de tres calles, delimitados mediante columnas pareadas de fuste entorchado. El primer cuerpo presenta arcos de medio punto mientras que los del segundo y tercero son adintelados. Sobre las columnas corre un entablamento y cornisa, que se interrumpen en el centro por sendos frontones partidos; el inferior, curvo y el superior rectangular, ambos ornamentados con virtudes en los laterales.

 

PROGRAMA ICONOGRÁFICO

El programa iconográfico relata escenas de la Pasión de Cristo y las angustias sufridas por la Madre Dolorosa. PRIMER CUERPO Está realizado en bajorrelieve y representa en el primer cuerpo de la calle izquierda la Oración en el Huerto y el Prendimiento en la derecha. En el centro se abre el camarín que alberga la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, obra anónima realizada hacia 1535 en madera policromada. Originariamente era un altorrelieve posteriormente transformado en bulto redondo. Se eleva sobre pedestal rococó muy movido. Se representa de frente, arrodillada y cubierta con amplio manto azul sobre saya roja. Su cabeza se ciñe con una corona. Cristo está dispuesto transversalmente respecto a la Virgen, quien sujeta la cabeza con el brazo derecho. Termina una ráfaga de plata alrededor del conjunto escultórico. El camarín es de planta semicircular y se encuentra decorado con profusa decoración de estilo rococó compuesta de tallas de madera dorada y policromada, cornucopias, espejos y medallones en relieve distribuidos en franjas o cascos que parten desde el suelo y se cierran en el vértice del arco que hace de embocadura del retablo. En diversos medallones aparecen símbolos pasionistas. En el absidiolo se decoran los bustos en relieve de los cuatro Evangelistas en los ángulos y en el centro los de San Pedro y Santa María Magdalena, ambos penitentes.

SEGUNDO CUERPO

El segundo cuerpo se compone de tres tablas cuyos relieves están realizados por Andrés Díaz. Muestra de izquierda a derecha las escenas de la Coronación de Espinas, la soledad de María al pie de la Cruz vacía, acompañada de San Juan y de la Magdalena, y la Flagelación.

TERCER CUERPO

En el tercer cuerpo o ático, destaca la zona central compuesta de un arco de medio punto inscrito en un vano adintelado que alberga el relieve de Dios Padre sedente, con la mano derecha levantada en acción de bendecir y en la zona superior al Espíritu Santo en forma de paloma rodeado de cabezas de querubines. El conjunto está flanqueado también por dobles columnas entorchadas y trozos de entablamento coronado con frontón curvo partido. Las dos calles laterales se componen de un relieve con la representación de Jesús con la Cruz a cuestas en el lado de la Epístola y el Ecce Homo en el lado del Evangelio, ambos con marco adintelado entre pilastras cajeadas, entablamento superior rematado con frontón curvo partido y cartela central con pares de angelillos en los laterales.

El paramento del retablo se encuentra dorado y ornamentado con roleos, guirnaldas de flores y frutos, cartelas, frontones curvos y triangulares partidos, y querubines. También en el presbiterio, bajo la mesa de altar se hallan dos lápidas con las siguientes inscripciones: «EL AMBITO QUE COMPRENDE ESTA LAPIDA DE DOS BARAS DE LARGO Y EL QUE CORRESPONDE A TODO EL FRONTIS DE LA GRADERIA DE ESTA CAPILLA MAYOR ES PRIVATIVO ENTIERRO DE LOS SRES. MARQUESES DE AYAMONTE, PATRONES PERPETUOS DE ESTA IGLESIA. SE HIZO EN ELLA ESTE PRESENTE AÑO DE 1760». «SEPULTURA DE DON MANUEL RIVERO, ALCALDE DEL CASTILLO DE ESTA CIUDAD DE AYAMONTE Y JUSTICIA MAYOR DE ELLA, Y DE DOÑA JUANA INOCENCIO DIAZ CORDERO, SU LEGITIMA MUJER Y SUCESORA. AÑO DE 1760.»

CORO ALTO

El coro alto se ubica a los pies de la nave central, consta de un pequeño recinto abovedado a modo de hornacina, que se abre hacia la nave mediante un vano de medio punto cubierto con antepecho de balaustres.

NAVES LATERALES

Las naves laterales presentan en su cabecera sendas capillas absidiales, de planta cuadrada cubiertas con bóveda ochavada sobre trompas. La capilla del lado del Evangelio, que da paso a la sacristía, alberga en su muro frontal el retablo de la Inmaculada Concepción, de estilo neoclásico y realizado en el siglo XIX en madera y piedra. Consta de banco, un cuerpo de una calle dispuesta con hornacina central que alberga la imagen titular, flanqueada con dobles columnas de capiteles corintios y entablamento superior partido coronado con jarrones, y ático compuesto de un óleo sobre lienzo con la representación de la Santísima Trinidad, entre pilastras cajeadas y remates de roleos, coronado con un frontón curvo partido en cuyo centro alberga el anagrama de la Virgen. Remata el conjunto una amplia guirnalda de flores. El retablo está decorado con perfiles dorados y guirnaldas de flores, así como estilizadas palmas dispuestas en los laterales. La imagen de la Inmaculada ocupa la hornacina central. Se trata de una escultura de bulto redondo, realizada en la primera mitad del siglo XVI. Se alza sobre una nube con dos querubines y la media luna a sus pies. Viste saya dorada y manto azul completándose con aureola de doce estrellas y ráfaga.

QUINTO TRAMO

En el quinto tramo de la nave del Evangelio se abre la capilla de Nuestra Señora de Fátima, anterior capilla de San Vicente Ferrer. En ella se halla una lápida sepulcral. Consta de una calavera entre dos tibias cruzadas sobre la que se apoya un ave que porta en su pico una filacteria. Al borde de la lápida aparece la inscripción: «ESTA CAPILLA Y ENTIERRO/ES DE VISENTE GONZALEZ/ROMERO YD LEONOR BE/CERRA SU MVGER. AÑO 1621». A los pies de la misma nave se encuentra el retablo de San Diego de Alcalá. Es de estilo rococó, data de la segunda mitad del siglo XVIII y está realizado en madera de caoba tallada y sin policromar. Consta de un cuerpo de una calle con hornacina central, en cuyo interior alberga sobre amplia repisa la imagen titular flanqueada de dos pequeñas hornacinas con las esculturas de pequeño formato de San Francisco de Asís y del Beato Vicente de San José. El ático se compone de un amplio penacho a modo de hornacina, en cuyo interior muestra un relieve policromado con la representación de la Virgen Niña, Santa Ana maestra y San Joaquín. El retablo está decorado con estípites, rocallas y elementos vegetales.

IMAGEN DE SAN DIEGO

La imagen de San Diego es una escultura de bulto redondo realizada en 1590 por Juan Martínez Montañés. Presenta al Santo de pie, vestido con hábito franciscano que cae en pliegues verticales, con la mano derecha sobre el pecho y la izquierda abrazando la cruz. Entre el primer y segundo tramo de la nave del Evangelio, se encuentra el retablo barroco de la Virgen del Rosario, realizado en la primera mitad del siglo XVIII en madera tallada, dorada y policromada. Se compone de banco, un cuerpo de tres calles con hornacina en la central a modo de un templete adelantado, soportado por estípites, que alberga a la imagen titular, obra de reciente factura. Las calles laterales se decoran con relieves que enmarcan óvalos que representan a San Joaquín y a Santa Ana. El ático tiene forma semicircular, destacando en la zona central un cuerpo adelantado que sobresale del resto del paramento, realizado con perfiles curvilíneos y molduras escalonadas coronadas con un jarrón. El retablo presenta el paramento dorado y decorado con guirnaldas de frutos, flores y querubines. En la misma nave, entre el segundo y tercer tramo, se halla el retablo que sirve de marco al simpecado de la Virgen del Rocío. Se trata de un retablo barroco realizado en la primera mitad del siglo XVIII en madera dorada y policromada. Se compone de un cuerpo y ático superior dispuesto con un arco de medio punto ligeramente rehundido, en el que se adelanta un cuerpo central coronado por voluminoso copete. El medio punto central se ornamenta con un pequeño dosel en la zona superior y en los laterales con decoración de paneles rectangulares decorados con guirnaldas de flores y frutos colgantes.

RETABLO DE SANTA ANA Y LA VIRGEN NIÑA

El retablo de Santa Ana y la Virgen Niña se ubica en el cuarto tramo de la nave del Evangelio. Es de estilo rococó y data de la segunda mitad del siglo XVIII. Se trata de un retablo rehundido y abocinado, cuya estructura presenta un cuerpo de tres calles y ático superior de forma semicircular. La calle central muestra una hornacina abierta mediante un vano trilobulado. Las calles laterales están centradas con óleos sobre lienzos, representando a San Joaquín con la Virgen Niña en la izquierda y San Onofre penitente recibiendo la comunión de un ángel a la derecha. El retablo presenta el paramento dorado y decorado con rocallas y motivos vegetales. Entre el cuarto y quinto tramo de la misma nave se encuentra el retablo de San José. Data de comienzos del siglo XIX en estilo neoclásico y está realizado en madera y policromado a imitación del mármol. Se compone de banco, un cuerpo con hornacina central flanqueada por dobles columnas y entablamento rematado con pares de jarrones y ático superior, compuesto de un óleo sobre lienzo con la representación de la Sagrada Familia, coronado con un frontón semicircular partido. La hornacina alberga la imagen de San José con el Niño, escultura de bulto redondo de fines del siglo XVIII o principios del XIX. La capilla de la cabecera que preside la nave de la Epístola sirve de tránsito a la capilla de la Hermandad del Santo Entierro, Descendimiento de la Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor. Es una estancia rectangular cubierta con bóveda esquifada, decorada con originales pinturas al temple, cuya representación muestra al Padre Eterno, la Tempestad calmada, la Resurrección de Cristo y la Asunción de María.

LA NAVE DE LA EPÍSTOLA

En la nave de la Epístola se abren tres capillas; en el quinto tramo la capilla de Nuestro Padre Jesús de la Pasión tiene planta rectangular cubierta con armadura de madera a tres aguas. En el segundo tramo la capilla Bautismal, construida en las postrimerías del siglo XVII, con planta rectangular cubierta de bóveda de cañón con lunetos, dividida en tres tramos decorados con pinturas. Cubre el testero frontal de la misma el retablo dedicado a San Juan Bautista, actualmente de San Nicolás, realizado en el último decenio del siglo XVII en madera tallada y dorada. Se estructura con banco, un cuerpo de tres calles separadas por columnas salomónicas, entablamento superior y un segundo cuerpo o ático de forma semicircular. En las calles laterales se disponen cuatro relieves que plasman los momentos finales del martirio del Bautista. En los dos inferiores representa un soldado sosteniendo la cabeza de San Juan, y Salomé con la cabeza en una bandeja. En los relieves superiores se muestra el cuerpo decapitado y dos discípulos que recogen el cuerpo para darle sepultura. Asimismo, aparece en el relieve del ático el tema iconográfico del Bautismo de Cristo en el Jordán flanqueado por grandes volutas vegetales. Los fondos del banco y del entablamento se decoran con eses contrapuestas a modo de tupida red. El retablo fue dorado por maestros portugueses: Juan Gómez Camacho, vecino de Ferreira, y Manuel Alfonso Guerrero, vecino de Tavira, quienes contrataron el trabajo con el mayordomo de la cofradía del Bautista el 6 de febrero de 1696.

  • Ante el retablo se alza la primitiva pila bautismal, abalaustrada, de mármol gris oscuro, realizada en el siglo XVII.
  • LA ANTIGUA CAPILLA SACRAMENTAL

    La antigua capilla Sacramental, abierta en el primer tramo de la misma nave, se cierra con una verja de hierro forjado. Data del primer cuarto del siglo XVII y estuvo dedicada originariamente a la reserva y adoración de la Eucaristía. Se compone de una nave cubierta con bóveda de cañón rebajada y lunetos que cobijan sendos ventanales, dividida en cuatro tramos por arcos fajones. La decoración geométrica de la bóveda, de rancia estirpe clásica, está realizada a base de hexágonos, octógonos, y cruces, que recuerdan dibujos de Sebastián Serlio. En la clave del arco fajón de la cabecera se encuentra una cartela con un pelícano, clara alusión eucarística, así como a los pies del recinto, en el interior de otra cartela, aparece un cáliz y la Sagrada Forma. En su muro frontal preside el retablo del Corazón de Jesús, realizado por Diego de Zamora en 1751. Consta de un podio y mesa de altar, predella, un cuerpo principal dividido en tres calles mediante estípites y ático superior en forma de arco apuntado. En una repisa de la calle izquierda se ubica la imagen del Niño Jesús, conocido como el de la Uvita, sobre nube de querubines, obra de José Mirina Sativa, realizado en 1903. En sendos medallones, también ubicados en las dos calles laterales, se encuentran las pinturas sobre lienzo con la representación de los Evangelistas San Marcos y San Lucas. En el ático, sobre la hornacina central del primer cuerpo se ubica una hornacina que cobija la pequeña escultura de San Miguel Arcángel y sobre ésta una gran cartela alberga un ostensorio eucarístico, adorado por ángeles y dos cartelas en los laterales con las representaciones de San Mateo y San Juan. La decoración del cuerpo principal mantiene los esquemas del barroco del estípite, de hojarasca y veneras, mientras que el ático introduce ya las rocallas, elementos característicos del estilo rococó. Entre el segundo y tercer tramo de la nave de la Epístola se ubica el retablo de la Virgen del Pilar, obra barroca de escuela portuguesa de las primeras décadas del siglo XVIII. Presenta en un plano anterior un amplio arco de triunfo de medio punto cuya embocadura está formada por sendas pilastras laterales que sostienen el arranque del arco y entablamento superior rematado con crestería. En el interior del arco y en un plano posterior se estructura el cuerpo del retablo dispuesto con cuatro columnas de orden salomónico, que separa las tres calles. La central se compone de un dosel del que penden dos cortinas sujetadas en los laterales. El medio punto presenta un rectángulo central, apoyado por grandes volutas. El retablo muestra el paramento dorado con decoración menuda a base de tallos, hojas y perlas, así como cabezas de querubines, ángeles tenantes y aves con las alas enhiestas. También en esta nave se ubican en el cuarto tramo el retablo de San Antonio de Padua y el altar de Ánimas. El primero es un sencillo retablo en forma de arco rehundido, en madera de color oscuro, decorado con elementos de rocalla que permite datarlo en la segunda mitad del siglo XVIII. La imagen de San Antonio es una escultura de bulto redondo, tallada en 1767 por Blas Molner y policromada por Juan de Espinel. El altar de Ánimas, actualmente pintado por Joaquín González-Sáenz en 1939, sustituye al realizado por Miguel Güelles en el año 1620, de cuya obra se conserva el retablo-marco original.

    RETABLO DE LA VIRGEN

    A los pies de la nave se encuentra el retablo de la Virgen del Carmen, obra de factura neoclásica. Destaca su cuerpo avanzado y achaflanado, que forma un templete cubierto con frontón partido. El conjunto se decora con fondos jaspeados policromos y molduras doradas. También del interior del templo hay que reseñar las dos pilas de agua bendita, de mármol blanco con taza negra del siglo XVII y las vidrieras del segundo tercio del XIX. La sacristía se halla en el costado izquierdo de la cabecera de la iglesia. Es un espacio rectangular cubierto con bóveda de cañón que arranca de una sencilla cornisa. En el centro se encuentra una mesa de mármol rojo veteado en blanco, con pie central abalaustrado que se fija al suelo mediante base cuadrangular, realizada en el siglo XVIII. Desde la sacristía se accede a través de una escalera al camarín de la Virgen de las Angustias. En el exterior se marcan claramente los volúmenes de las naves y de la cabecera, aunque la adición en la segunda mitad del siglo XVIII de las portadas neoclásicas impide reconocer externamente que nos encontramos ante una fábrica mudéjar. El inmueble presenta gran uniformidad en sus acabados, estando enfoscados y encalados todos los paramentos, excepto en las tres portadas cuyos elementos decorativos están pintados en color ocre. La cubierta es en su totalidad de teja cerámica curva.

    FACHADA PRINCIPAL

    La fachada principal es de gran sencillez. Destaca en ella su portada, trazada según los cánones clásicos en los primeros años del siglo XVII. Consta de un alzado de dos cuerpos cuyo centro se adelanta en línea de fachada sobre los muros que cierran las naves laterales. Se compone en planta baja de un vano adintelado flanqueado por dobles columnas de orden dórico-toscano, con fustes estriados que apean sobre altos pedestales y entablamento superior dispuesto con triglifos, metopas y cornisa volada sobre canecillos de evidente raigambre clásica, que separa el cuerpo inferior del superior. Éste se ordena en torno a un óculo central moldurado, cubierto con vidriera policromada alusiva a la Virgen titular, flanqueada por dos pilastras adosadas al muro sobre elevados pedestales que terminan en una amplia cornisa que recorre toda la fachada. La portada se encuentra pintada de blanco a excepción de los elementos sustentantes; columnas y pedestales, cornisa del entablamento y moldura que circunda al óculo, los cuales están pintados de color ocre. En el lateral izquierdo de la portada se abren pequeños vanos cuadrados dispuestos en eje. Asimismo, en la zona alta de los laterales de la fachada se abren vanos adintelados, rectangulares y abocinados cubiertos de cristal.

    LA TORRE

    La torre fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII sobre otra torre anterior. Se levanta en el lateral derecho de la portada principal. Tiene planta cuadrada y alzado de tres cuerpos. El primero queda confundido con la portada y termina al igual que la fachada en una amplia cornisa. El segundo cuerpo, que sobresale de la fachada de la Iglesia, está construido con piedra ostionera. Su paramento cerrado presenta en el flanco oriental una moldura circular, terminando con una amplia cornisa. El tercero o cuerpo de campanas presenta en cada lado un vano de medio punto flanqueado por dobles pilastras toscanas sobre pedestales. El entablamento continúa las líneas verticales de las pilastras y de la clave, para enlazar con la volada cornisa por medio de moldurones túmidos, cóncavo-convexos. La torre está coronada por un chapitel facetado sobre banco octogonal. La plataforma sobre la que se alza el chapitel se decora en los ángulos con cuatro pedestales de planta estrellada y el vértice superior se remata con una cruz de cerrajería.

     

    PORTADAS LATERALES 

    Las dos portadas laterales son adinteladas y presentan sendas pilastras flanqueando el acceso al interior del templo, estando la del lado del Evangelio acanalada en su mitad superior y la de la Epístola elevada sobre altos pedestales. La portada del lado del Evangelio se culmina con un frontón triangular partido prácticamente desde su comienzo, rematado por sendos pares de elementos piramidales que recuerdan a los merlones de los recintos defensivos amurallados. La portada del lado de la Epístola presenta en la zona superior un sencillo entablamento coronado en el centro por un pináculo. Se accede a dicha portada a través de un callejón o patio alargado con acceso desde la fachada principal, a través de una portada cerrada con una cancela de forja. Dicha portada tiene un vano adintelado flanqueado por columnas de orden dórico- toscano sobre el que aparece la inscripción de Ave María, bajo una cornisa. En dicho callejón o patio se sitúa un pozo ubicado al pie de la escalera de acceso al lado de la Epístola. Dicho pozo consta de un brocal de mampuesto en su exterior con forma hexagonal, que actualmente está encalado, y un arco de forja que lo corona, posiblemente de la segunda mitad del siglo XVIII, contemporáneo al pozo, con algún probable añadido decorativo posterior en la tarea de forja.

    HERMANDADES CON SEDE EN LA IGLESIA

    Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, Patrona de la Ciudad de Ayamonte. Fundada en Agosto de 1875

    En Ayamonte procesionan durante la Semana Santa nueve hermandades, de las cuales tienen su sede en esta Parroquia las siguientes:

    Hermandad del Señor Triunfante en su entrada en Jerusalén, Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Salud. Conocida popularmente como "La Mulita". Fundada en 1918. Domingo de Ramos.

    Hermandad y Cofradía del Santísimo Cristo de a Victoria, Nuestro Padre Jesús de la Pasión y María Santísima de la Paz Conocida popularmente como "Pasión" o "Excombatientes". Fundada en 1940. Miércoles Santo.

    Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Archicofradía de Nazarenos del Santo Entierro, Descendimiento de la Cruz y Nuestra Señora del Mayor Dolor. Popularmente conocida como "Mayor Dolor". Fundada en 1892. Viernes Santo.

    Hermandad de Jesús Resucitado y María Santísima de la Victoria. Popularmente conocida como "El Resucitado". Fundada en 1990. Domingo de Resurrección.

Reseña Historica del retablo mayor de las Angustias.